Durante las últimas décadas la teoría dominante en el ámbito de las finanzas ha sido la hipótesis del mercado eficiente, que se basa en que el precio de mercado de cualquier activo financiero refleja toda la información actual. Por lo tanto, sería imposible que los inversores pudiesen batir al mercado de forma sistemática. Frente al mercado eficiente que, a pesar de que suena bien en teoría, no funciona en la práctica, David Dreman creó la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor, que ahora analizaré en este artículo.
Tabla de contenido
¿Qué es la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor?
La hipótesis de la reacción desmesurada del mercado, creada por David Dreman, muestra una explicación coherencia de la forma de comportarse de los mercados. No está basada en una supuesta eficiencia, sino en la psicología humana y en los últimos descubrimientos en el campo de la neuroeconomía.
“Mejores” y “peores” acciones
Antes de empezar a ver más en profundidad esta teoría es importante ver a qué llama Dreman “mejores” y “peores” acciones. Para Dreman, las mejores acciones son las que cuentan con ratios Precio/Beneficio (PER), Precio/Valor Contable (P/BV) y Precio/Flujos de Caja (P/CF) más altos, junto con una baja rentabilidad por dividendo. En cambio, las “peores” acciones son las que tienen estos ratios más bajos y una alta rentabilidad por dividendo.
Definición de la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor
Las 3 premisas centrales de la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor son las siguientes:
- Los inversores sobrevaloran constantemente las acciones que gozan de su favor, y minusvaloran las acciones caídas en desgracia.
- Los inversores serán víctimas de un desproporcionado optimismo respecto de los pronósticos sobre las “mejores” acciones, y serán demasiado pesimistas respecto de los de las “peores” acciones a lo largo del tiempo. Como resultado, las sorpresas de beneficios tienden a favorecer a las “peores” acciones como grupo de una manera previsible y consistente.
- A lo largo del tiempo, tanto las acciones que gozan del favor del público como las caídas en desgracia regresarán a la media, a causa de las sorpresas de beneficios y otros factores fundamentales, lo cual tendrá como consecuencia que las “mejores” acciones no alcancen los resultados, mientras que las consideradas “peores” los superen.
Consecuencias esenciales de la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor
Las principales consecuencias de la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor son las 4 siguientes:
El hecho de que en todos los mercados sigan existiendo “mejores” y “peores” acciones indica que la determinación de precios racional y constante, aunque sea un concepto muy estimado por la hipótesis de la eficiencia del mercado, no ha existido nunca. La hipótesis de reacción desmesurada del inversor rechaza las enseñanzas y conclusiones de la hipótesis de la eficiencia de los mercados, tal y como se presentan en la actualidad, prácticamente en bloque.
En muchos casos, la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor es diametralmente opuesta en sus planteamientos iniciales y conclusiones a la hipótesis de la eficiencia de los mercados, y la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor llega a unas conclusiones muy diferentes de las extraídas por la de la eficiencia del mercado ante unos hechos idénticos. Como veremos en seguida se plateará un método de medición de riesgo muy diferente, y esperemos que mejor.
A diferencia de la hipótesis de la eficiencia de los mercados y de la teoría económica general, la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor no acepta la creencia de que haya existido equilibrio en los mercados o que vaya a haberlo en el futuro. En una economía global dinámica y en constante cambio se producen de manera casi instantánea miles de nuevos factores políticos, económicos, de inversión y relacionados con las empresas, que son integrados en el mercado de inmediato. En consecuencia, la toma de decisiones cambia constantemente, y eso hace que alcanzar el equilibrio resulte tan elusivo como encontrar la fuente de la eterna juventud.
La hipótesis de la reacción desmesurada del inversor trata de ver el mundo tal y como es, no de la manera idealista que han adoptado muchos economistas al emplear la hipótesis de la racionalidad. En comparación, la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor ha basado sus planteamientos iniciales en descubrimientos contrastados del comportamiento humano, y sus conclusiones están respaldadas por sólidos descubrimientos estadísticos que indican que los inversores en realidad sí se comportan de la forma que indica la hipótesis de la reacción desmesurada del inversor.