El pensamiento crítico es una herramienta fundamental de todo inversor. Como ya vimos en este blog, el value investing tiene en el pensamiento crítico uno de sus pilares fundamentales. Por ello, todo inversor value debe tratar de ser lo más racional posible (eso sí, dentro de nuestras limitaciones como seres humanos). En este artículo veremos las 5 bases del pensamiento crítico y analizaremos su aplicabilidad al mundo de la inversión con algunos ejemplos prácticos. Esta entrada se basa en el artículo “What Exactly Is Critical Thinking?” de Paul Gary Wyckoff, catedrático del Hamilton College, que descubrí gracias al blog de Farnam Street, que recomiendo a todos aquellos que queráis aprender a pensar mejor..
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Tabla de contenido
Las 5 bases del pensamiento crítico
Nº1: La habilidad de pensar empírica, no teórica
Conocer las teorías más actuales es fundamental, pero tienen sus límites. No se debe caer en dogmatismos que no estén respaldados por resultados en la práctica.
Por ejemplo, el value investing no sólo está respaldado por la lógica, sino que también ha demostrado ser el método de inversión más seguro y rentable en la práctica.
Nº2: La habilidad de pensar en múltiples, no únicas causas
El ser humano tiene una tendencia innata a simplificar el pensamiento. Esta simplificación ayuda a comprender mejor el mundo que nos rodea, sacando conclusiones que podemos aplicar a nuestra vida diaria. No obstante, es mundo es demasiado complejo, lleno de factores que influyen en diversas formas sobre todo lo que ocurre.
Debemos tener en cuenta que aunque existan múltiples causas y factores para un mismo hecho, no todas ellas tienen la misma importancia. Por ello, es importante saber combinar esta habilidad con la número 3.
Nº3: La habilidad de pensar en cantidades, no sólo en direcciones
No basta con saber y un hecho tiene efectos positivos o negativos, es necesario conocer el impacto de ese hecho.
La clave para dominar esta habilidad es tener la capacidad de ponderar la intensidad de los diversos factores que influyen en un hecho.
Por ejemplo, todas las empresas se enfrentan a problemas de diversa índole e intensidad a lo largo de su vida. Saber valorar la imporancia de estos problemas es un rasgo esencial de los grandes inversores.
Nº4: La habilidad de pensar como zorros, no como erizos
Esta habilidad está basada en el libro Expert Political Judgment de Philip Tetlock, en el que diferencia a los erizos (que se caracterizan por saber mucho sobre un solo tema y aplicar este conocimiento a todo lo que les rodea) y a los zorros (que saben de muchos temas, aunque en menor profundidad, y son capaces de aplicar todos sus conocimientos de forma conjunta para realizar predicciones).
Para valorar una compañía en la que queremos invertir es necesario analizar las finanzas, estrategia empresarial, marketing, competencia, ambiente económico, etc. y no dejar cabos sueltos. Todo buen inversor debe tener conocimientos de un gran abanico de campos, para aplicar en estos procesos. De poco vale ser un experto en análisis contable si no se sabe como analizar las ventajas competitivas de una compañía o de los factores políticos que pueden influir en su futuro.
Nº5: La habilidad de entender nuestros propios prejuicios
Esta base del pensamiento crítico es similar la última de las 4 reglas del inversor emprendedor de Benjamin Graham, aunque esta va más allá. Graham nos habla de la necesidad de ser conscientes de nuestro conocimiento y nuestra experiencia, mientras que Wyckoff nos habla de entender nuestros prejuicos, lo que implica ir un paso adelante.
Aprender a pensar, nuestro deber como inversores
Es muy común, sobre todo al principio, creer que somos mejores en una disciplina de lo que realmente somos. A este prejuicio se le denomina efecto Dunning-Kruger. En muchos casos, nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.
Posiblemente, Charlie Munger, al que ya conoces de sobra si sigues este blog, sea el mejor ejemplo de inversor crítico y multidisciplinar.
Mi objetivo como inversor el claro: ser cada día un poco más como Charlie Munger.
No es un camino fácil, no es un camino rápido, pero vale la pena.