El efecto halo y el efecto diablo son 2 caras de la misma moneda. Estos prejuicios cognitivos tienen su origen en la tendencia de nuestros cerebros hacia la simplificación, sacando conclusiones mediante la inercia en vez que realizar un análisis de cada hecho por separado. En este artículo veremos en qué consisten en efecto halo y el efecto diablo, algunos ejemplos y la forma de evitar caer en estos prejuicios cognitivos.
Tabla de contenido
¿Qué es el efecto halo?
El efecto halo (“halo effect” en inglés) es un prejuicio congnitivo que provocado por la tendencia a juzgar de forma favorable características concretas de un sujeto por la opinión general que se tiene de éste.
¿Qué es el efecto diablo?
El efecto diablo (“devil effect” en inglés) o efecto halo inverso es idéntico al efecto halo pero al revés. Sucede cuando se juzga de forma negativa aspectos concretos de una persona si la impresión general de ésta es negativa. Al efecto diablo también se le llama efecto halo invertido.
Ejemplos de efecto halo y efecto diablo
Existen infinidad de ejemplos de efecto halo y efecto diablo. En marketing el efecto halo se suele producir en los consumidores que han comprada un determinado producto y han quedado satisfechos con el resultado, haciendo que valoren de una forma especialmente positiva el resto de productos de esa marca. Esta es una de las razones de la fidelidad de los clientes de Apple con sus productos.
En cuanto al ejemplo de efecto diablo, me voy a remitir a un artículo del periódico inglés “the Guardian” que analiza el efecto diablo en Hugo Chávez. El efecto diablo hace que muy poca gente valore los logros económicos en Venezuela en materia de sanidad y educación debido a la mala imagen general que se tenía en occidente de la figura de su presidente, Hugo Chávez*.
*Advertencia: Con este ejemplo no pretendo defender a un gobierno corrupto y económicamente desastroso como el venezolano. Sólo pretendo ofrecer un ejemplo extremo de este prejuicio cognitivo.
¿Cómo evitar los efectos halo y diablo?
Como sucede con el resto de prejuicios cognitivos, los efectos halo y diablo no son fáciles de evitar. La mejor forma de valorar un aspecto concreto de una persona es preguntarnos lo siguiente:
¿Pensaríamos lo mismo de este aspecto concreto si fuese otra persona?
Aplicado a la inversión, podemos aplicar esta cuestión a empresas:
¿Pensaríamos lo mismo de este dato si fuese de otra empresa?
Es cierto que los datos de una empresa deben realizarse en su conjunto, por lo que un buen dato dentro de una mala situación no dice mucho de una empresa. No obstante, algún dato bueno puede ser un indicio de cambio a mejor en empresas con problemas. Por lo tanto, no os dejéis llevar por los efectos halo y diablo y valorad los datos con el máximo rigor posible.